En cada época, los buscadores del misterio se preguntan si la antigua voz del Hermetismo aún puede hablar al alma en nuestros días. Esta carta es una respuesta a esa inquietud: una exhortación sobria y reflexiva que nos recuerda que el Hermetismo no es un dogma muerto, sino una enseñanza viva que ilumina el sendero interior.
En ella se reflexiona sobre el valor del Corpus Hermeticum, la diferencia entre la soledad del buscador y la fuerza del círculo, y lo que el Hermetismo puede aportar al hombre y la mujer de nuestro tiempo. Finalmente, una invitación al silencio, a la reflexión y, si la Providencia lo inspira, al compromiso profundo.
Es una carta escrita para quienes sienten la llamada, aunque aún no sepan darle un nombre.
He leido algunos de sus escritos y me parecen muy interesantes, y concuerdo mucho con los puntos de vista que ustedes presentan, -al menos los que he leido-. Muy parecidos a la enseñanza que recibo en la orden a la que pertenezco. Pero sigo pensando que recibir una conferencia solo en videos, no es para mi. Prefiero lo escrito, para estudiarlo tranquilamente en mi sanctum, repasarlo si es necesario. Cuando tengan un estudio, estructurado de esa manera, me unire a la orden. Gracias por lo que comparten, y tengan un grandioso dia.