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La Pureza del Conocimiento

El Verdadero Propósito de las Escuelas de Misterios

Desde la antigüedad, las Escuelas de Misterios han tenido un solo propósito: preservar y transmitir la sabiduría sagrada, aquella que guía al ser humano hacia la trascendencia y el autoconocimiento. Sin embargo, la historia nos muestra una constante amenaza: el riesgo de que el conocimiento, en lugar de ser una antorcha de iluminación, se convierta en un instrumento de poder, distorsionado por el ego y la ambición.

Este mismo patrón ha ocurrido en muchas Escuelas de Misterios. Lo que comienza como una búsqueda genuina del despertar puede desviarse cuando el conocimiento se usa para controlar en lugar de liberar. Cuando el ego entra en juego, la jerarquía se convierte en opresión, los secretos se transforman en armas de exclusión y la sabiduría se vende como un privilegio en lugar de compartirse como un derecho del alma.

El verdadero propósito de una orden esotérica es mantener la pureza del conocimiento, asegurándose de que este sea una herramienta para el despertar y no para la manipulación. La sabiduría no pertenece a ninguna persona, linaje o institución; es un río inagotable que solo puede fluir libremente cuando se respeta su propósito.

El desafío de cualquier buscador es resistir la tentación de convertir la enseñanza en un medio de dominio. La humildad es el escudo contra la corrupción; la disciplina, la clave para no desvirtuar el mensaje; y el amor, la base sobre la cual debe edificarse cualquier orden espiritual.

Que nuestra labor no sea la de imponer, sino la de inspirar. Que no busquemos seguidores, sino almas que anhelen el despertar. Que no caigamos en la trampa de la exclusividad, sino que abramos caminos para aquellos que verdaderamente desean caminar.

Porque la verdad, cuando es auténtica, no necesita defensores ni instituciones para sobrevivir. Su luz se basta a sí misma.

Pd: Hermanos míos despierten y háganse preguntas siempre que puedan, no acepten el conocimiento, incluso el esotérico, sin cuestionar y dudar, no conviertan en dogma lo sagrado. Mantengan los ojos bien abiertos.

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