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Los 10 Mandamientos desde la Óptica Hermética

1. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
Desde el hermetismo, este mandamiento no se refiere únicamente a una deidad externa, sino al principio de Unidad, el Todo. Reconoce que toda creación proviene de una fuente única, infinita y eterna. Tener “dioses ajenos” puede interpretarse como distraerse con ilusiones del mundo material que nos alejan de la conexión con nuestra verdadera esencia. En la vida diaria, esto nos invita a priorizar lo eterno sobre lo efímero, recordando siempre que el origen de todas las cosas es Uno.

2. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en los cielos.
Esto refleja el principio hermético de correspondencia: “Como es arriba, es abajo.” No se trata de rechazar las imágenes, sino de no aferrarnos a representaciones externas como la verdad absoluta. La esencia del Todo no puede ser contenida en formas limitadas. En términos prácticos, nos exhorta a no idolatrar ni idealizar, sino a buscar lo espiritual en lo que no puede ser visto ni tocado.

3. No tomarás el nombre de Dios en vano.
El nombre de Dios, o el Verbo, es vibración creadora. Hablar sin conciencia de nuestras palabras es un acto de creación irresponsable. Desde el hermetismo, cada palabra tiene poder, y usar el “nombre de Dios” en vano puede significar desequilibrar la energía creativa que yace en nosotros. Aplicar este principio implica hablar con integridad y propósito, respetando el poder de la palabra como herramienta para manifestar.

4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
El día de reposo no es solo una pausa física, sino un momento de conexión espiritual. En el ritmo universal, el descanso es tan esencial como la acción. Los ciclos de actividad y contemplación nos permiten integrar las lecciones y sincronizarnos con la armonía del cosmos. Esto nos invita a hacer del descanso consciente una práctica sagrada en nuestra vida.

5. Honra a tu padre y a tu madre.
En el hermetismo, padre y madre representan fuerzas arquetípicas: el principio activo y el receptivo. Honrar estas fuerzas significa respetar el equilibrio entre lo masculino y lo femenino en nuestro interior y en el mundo. En lo cotidiano, esto nos guía hacia el agradecimiento por nuestras raíces y por las polaridades que nos conforman.

6. No matarás.
Desde el punto de vista hermético, matar no solo se refiere a quitar la vida física, sino también a la energía vital de ideas, sueños y posibilidades. Respetar la vida es reconocer su divinidad en todas sus formas, entendiendo que todo está interconectado. Practicar este principio implica cultivar el respeto hacia toda manifestación de vida.

7. No cometerás adulterio.
El adulterio, visto herméticamente, es una violación del principio de polaridad y del compromiso consciente. No es solo una traición hacia otros, sino hacia uno mismo y los valores que se profesan. En términos espirituales, significa vivir en coherencia con nuestra verdad interior y evitar dividirnos entre deseos inferiores y aspiraciones superiores.

8. No robarás.
Robar es actuar en desequilibrio con la Ley de Causa y Efecto. En el hermetismo, entendemos que todo lo que tomamos sin permiso genera un desajuste en las energías universales. Aplicar este mandamiento implica actuar con honestidad y confiar en que el universo provee lo que necesitamos si vivimos en armonía con sus leyes.

9. No darás falso testimonio.
El hermetismo nos enseña que el pensamiento y la palabra son herramientas creativas. Mentir es distorsionar la realidad y crear desarmonía en la red cósmica. Este mandamiento nos llama a ser fieles a la verdad y a manifestarla con nuestras palabras y acciones, reconociendo el poder que tienen para construir o destruir.

10. No codiciarás.
La codicia es un reflejo del desequilibrio interno y de la desconexión con el principio de generación. Desde el hermetismo, entendemos que lo que deseamos no está fuera de nosotros; lo que necesitamos ya existe potencialmente en nuestro interior. Aplicar este principio es practicar el desapego y la gratitud, confiando en la abundancia del universo.


Reflexión Final: Libertad, Amor y Belleza

Cuando observamos los 10 mandamientos desde una perspectiva espiritual y filosófica, nos damos cuenta de que no son reglas impuestas para limitar nuestra libertad, sino guías para alcanzar una vida en armonía con las leyes universales. Nos enseñan a vivir en coherencia con el Todo, reconociendo que somos creadores y responsables de nuestra realidad.

La verdadera libertad no reside en hacer lo que deseamos, sino en elegir aquello que eleva nuestra alma. El amor, como fuerza unificadora, nos conecta con todos los seres, recordándonos que no hay separación entre nosotros y el cosmos. Y la belleza, esa chispa divina, se manifiesta cuando vivimos en alineación con estas leyes, trayendo paz y plenitud.

Permítanme dejarlos con un pensamiento: la esencia de estas enseñanzas no está en obedecerlas ciegamente, sino en internalizarlas, vivirlas desde el corazón, y permitir que nos transformen. Solo así, podremos caminar con firmeza por el sendero del misterio, el amor y la luz infinita. ¿Qué más hermoso que ser co-creadores conscientes del universo?

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